Pasteles de Belem (economicos y a mi estilo)

2014-05-11
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  • Raciones : 4/6
  • Tiempo de Preparación: 60m

Según Wikipedia los pasteles de Belém (en portugués pastéis de Belém) son una de las especialidades más características de la cocina portuguesa. Genéricamente reciben el nombre de pastéis de nata (pasteles de nata). Son tortitas de crema, de unos 8 centímetros de diámetro, elaboradas según una receta secreta que no ha sido desvelada en casi doscientos años y que, supuestamente, sólo tres personas conocen en el planeta. Tanto la pasta como la crema comienzan a elaborarse a puerta cerrada, en la llamada «oficina del secreto» (oficina do segredo), en un proceso que dura dos días. La pasta es de hojaldre. La crema tiene una base fundamental de yema de huevo, leche y azúcar.

Bueno, ya conocéis la descripción de los famosos pasteles, los verdaderos y genuinos.

Lo que os traigo yo aquí es una versión “económica” de los pasteles de Belem. Con los tiempos que corren, doce yemas de huevo por litro de leche, me parecían demasiado coste. Por supuesto, repito, no es la receta de los verdaderos, pero os puedo asegurar que salen riquísimos, se parecen mucho a los verdaderos y, por supuesto, son mucho más económicos.

Los moldes que podéis utilizar, son unos de tartaletas individuales, bajitos, que venden en cualquier establecimiento de artículos de cocina o en su defecto  los moldes de papel aluminio (los de los flanes individuales). Quizás sean los que más se parecen.

Con estas medidas, salen doce unidades.

Animaros

Ingredientes

  • 750 ml litro de leche entera
  • 300 gr. de azúcar blanquilla.
  • 1 cucharada sopera de harina de maíz (Maizena).
  • 2 yemas de huevo.
  • 1 plancha de masa de hojaldre
  • La piel de medio limón.
  • 1 sobrecito de preparado para flanes o "flanin" (yo he utilizado el de la marca El Chino Mandarin)
  • 1 palo de canela.
  • Mantequilla para untar los moldes.
  • Azucar glass o canela para decorar

Pasos

Paso 1

Enrollamos la plancha de hojaldre haciendo un rulo o cilindro, y cortamos tantas porciones como moldes. Untamos de mantequilla los moldes y colocamos un cilindro en el centro de cada uno. Vamos adaptando la masa sobre los moldes, con los dedos, para que coja la forma del molde, del centro hacia fuera, dejando el borde un poco más gordito. Pinchamos con un tenedor la base de la masa. Dejamos que repose unos 20 minutos, tapándolos con un trapo húmedo para que no se resequen.

Paso 2

Separamos unos 100 ml de la leche en una taza, añadimos la harina de maíz y el sobre de flanin y batimos bien con un tenedor, para que se vaya diluyendo. No deben quedar grumos. Reservamos.

Paso 3

En una cazuela, calentamos el resto de la leche junto con la piel de limón (sin la parte blanca) y el palo de canela. Cuando comience a hervir la leche, añadimos el azúcar sin dejar de remover. Retiramos la piel de limón y la canela y añadimos poco a poco la mezcla de Maizena, flanin y leche sin parar de remover hasta que vuelva a hervir. Retiramos, esperamos a que se atempere un poco y añadimos las dos yemas de huevo, removiendo enérgicamente con las varillas, para que quede una crema liga y homogénea sin ningún grumo. En el caso de que quedasen grumos, os aconsejo que paséis la crema por un chino o colador.

Paso 4

Precalentamos el horno a 220º

Paso 5

Cuando obtengamos una masa bien homogénea la dejamos que repose unos 10 minutos. Durante este tiempo espesará un poco. La textura deseada es la de una crema pastelera semilíquida.

Paso 6

Colocamos los moldes en la bandeja del horno, pasamos la crema a una jarra y vamos rellenando las tartaletas sin llegar al borde de la masa (dejamos un poco de margen para que no se nos desborde la crema). Introducimos la bandeja en la parte central y horneamos 15-20 minutos a 220º, hasta que veamos que la crema adquiere un bonito color dorado/tostado

Paso 7

La crema sube mucho dentro de los moldes mientras se hornea, es normal y luego se bajará quedando en su punto óptimo. Cuando vemos que ha pasado el tiempo de cocción o han tomado un bonito color tostado sacamos los moldes del horno y dejamos atemperar un poco antes de desmoldarlos. Se pueden comer tanto calientes como fríos, dependiendo de vuestros gustos. Se pueden espolvorear con azúcar glass o canela justo antes de degustarlos

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